06/11/2025
En el marco del mensaje enunciado del plan “Argentina Grande Otra Vez”, el presidente Javier Milei presentó una reforma laboral que promete transformar profundamente el mercado de trabajo argentino. Según Milei, el objetivo central de esta reforma es acabar con la llamada “industria del juicio laboral”, que, a su perspectiva, representa un obstáculo para la creación del empleo formal.
Los principales ejes de la reforma planteada cuentan con:
- La modernización de los convenios colectivos: se propone flexibilizar las negociaciones para que estén más adaptadas a las realidades específicas de cada sector, fomentando el diálogo directo entre empresas y sindicatos. Asimismo, se elimina el principio de ultraactividad, que implica que los convenios vencidos se mantenían vigentes hasta que se negociara uno nuevo.
- Banco de horas laborales: Con él, se permitirá la compensación de jornadas variables por motivos estacionales, flexibilizando así el horario laboral.
- La aclamada eliminación de la “industria del juicio laboral”: que busca limitar la discrecionalidad judicial y reducir la litigiosidad, con el fin de disminuir los costos judiciales. Se propone restringir las tasas de interés aplicadas en sentencias laborales, evitando asi intereses excesivos, y permite el pago de las indemnizaciones y multas dispuestas en juicios, mediante un sistema de cuotas.
- Digitalización de procesos registrales: Simplificación y modernización de trámites para el registro, contratos y formalización del empleo. Impulsa un blanqueo laboral a costo cero, sin multas ni aportes retroactivos, con el fin de que las empresas regularicen el trabajo informal sin sanciones.
- Permite libertad de la moneda del contrato: Las partes podrán pactar salarios o contratos en la moneda que sea acordada, incluyendo dólares, sin las restricciones actuales.
Además, se anticipó una revisión del régimen indemnizatorio (fijando topes de hasta 10 salarios por despido sin causa y sin considerar la antigüedad ni los beneficios, como aguinaldos o bonos), y la introducción de modalidades de contratación y períodos de prueba más flexibles, aunque sin detallar aún los aspectos concretos.
Para las empresas, estas reformas implican un aumento en la flexibilidad para contratar, ajustar horarios y acordar condiciones adaptadas a la producción, junto con una reducción de costos por litigios y menor carga burocrática gracias a la digitalización.
Sin embargo, para los trabajadores la situación es más compleja. Se estima que, mientras los sectores más protegidos podrían negociar mejores condiciones, los grupos que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad—como jóvenes, trabajadores informales, monotributistas y empleados de regiones— podrían quedar expuestos a mayores riesgos, contratos inestables y menor protección ante despidos.
Además, el futuro de la negociación colectiva se ve amenazado, ya que el proyecto promueve acuerdos directos entre empleadores y trabajadores, debilitando la fuerza de los sindicatos y fragmentando la defensa colectiva, con el consecuente aumento de la vulnerabilidad individual.
Desde la irrupción de Milei en la escena política, su discurso flameante y directo encontró basamento continuo en el concepto de “libertad”. Sin embargo, no podemos pasar por alto que no se trata de un concepto unívoco, que implique lo mismo para quienes están en una posición de poder que para aquellos que integran minorías vulnerables.
¿No es extraño qué la libertad de la que estamos hablando se termine traduciendo en prohibiciones, eliminaciones y recortes casi constantes? ¿Es cierto que menos regulaciones equivalen a más libertad? La gran pregunta es: qué significa mayor libertad? y quién sería el destinatario de este mejor derecho?
Si bien con esta reforma laboral se persigue aumentar el empleo formal, el costo social puede ser demasiado alto si no se acompaña de medidas de protección y garantías para los sectores más vulnerables. El desafío que enfrenta este gobierno, será precisamente evitar que esta supuesta libertad de resultados signifique, en la práctica, más precariedad, vulnerabilidad y desigualdad para los trabajadores del pueblo argentino.