La imagen de Milei se derrumba: el 63% desaprueba su gestión y cayó al quinto lugar entre los políticos mejor valorados
Un nuevo sondeo de Latam Pulse revela que la aprobación presidencial tocó su piso histórico en abril, con un 35,5%. Bregman y Kicillof lideran la imagen positiva. La economía, el empleo y la corrupción concentran las principales preocupaciones de los argentinos.

Escribe: Victoria Basualdo

La imagen de Milei se derrumba: el 63% desaprueba su gestión y cayó al quinto lugar entre los políticos mejor valorados

Foto por iProfesional

01/05/2026

Abril no fue un buen mes para Javier Milei. La medición, una iniciativa conjunta de AtlasIntel y Bloomberg realizada sobre casi cinco mil encuestados, confirmó lo que venía insinuándose desde el verano: la desaprobación del presidente trepó al 63% y su aprobación cayó al 35,5%, el nivel más bajo desde que asumió.

 

El dato más llamativo del informe no está en el promedio nacional sino en los extremos. Milei conserva un respaldo relativamente sólido entre los hogares de ingresos más altos, donde casi la mitad de los encuestados todavía aprueba su gestión. Pero a medida que baja la escala económica, ese apoyo se desintegra: en los sectores más vulnerables, la aprobación cae al 16%. Lo que en otro tiempo fue un fenómeno transversal, capaz de convocar desde empresarios hasta trabajadores informales bajo la misma bandera libertaria, hoy muestra una fractura profunda entre quienes la están pasando bien y quienes no llegan a fin de mes.

 

Uno de los números más significativos del informe es el que habla de la cohesión interna del voto oficialista. Dos tercios de quienes eligieron a Milei en el balotaje de 2023 siguen aprobando su gestión, lo que habla de una base dura todavía considerable. El problema es el tercio restante: casi tres de cada diez votantes propios ya desaprueban al presidente que eligieron hace poco más de dos años. Para un liderazgo que se construyó sobre la adhesión emocional y la identificación casi personal con su figura, esa erosión interna es quizás la señal más preocupante de todas, más que cualquier número de la oposición.

 

A eso se suma una brecha de género que el informe deja en evidencia con crudeza. El rechazo entre las mujeres llega al 73%, casi veinte puntos por encima del que registran los varones. Es una distancia que no se explica solo con diferencias ideológicas y que plantea un interrogante difícil para un espacio político que nunca tuvo demasiado arraigo en ese segmento del electorado.

 

La mayoría de los encuestados no ve la luz al final del túnel, al menos no todavía. Más de la mitad considera que la situación económica del país es mala hoy, y una proporción similar cree que va a empeorar en los próximos seis meses. El mercado laboral genera aún más pesimismo: casi tres cuartos de los consultados lo evalúan negativamente, una cifra que refleja tanto el desempleo abierto como la precarización creciente del trabajo disponible.

 

Para llegar a fin de mes, los argentinos se las rebuscan como pueden. Más de la mitad reconoce tener dos trabajos, y de ese grupo, la mayoría lo hace no por elección sino por necesidad: el sueldo de uno no alcanza. Frente a la suba de precios, las estrategias más comunes son ajustar el consumo y endeudarse, dos salidas que resuelven el corto plazo pero que acumulan tensión hacia adelante. En ese contexto, no sorprende que las principales preocupaciones que menciona la gente sean la corrupción, el desempleo y la inflación: tres problemas que, en distinta medida y con distinto énfasis, el Gobierno prometió resolver cuando llegó al poder.

 

Hace no mucho, Milei encabezaba sin esfuerzo los listados de políticos mejor valorados. En la medición de abril quedó quinto, con un 36% de imagen positiva y un 62% negativa. Lo superan Myriam Bregman con el 47%, Axel Kicillof con el 46%, Cristina Kirchner con el 41% y Patricia Bullrich con el 37%. Es un podio heterodoxo que mezcla izquierda, peronismo y PRO, y que dice bastante sobre el estado de la opinión pública: en este momento, casi cualquier referente opositor tiene mejor imagen que el presidente en ejercicio.

 

Dentro del oficialismo, los números son peores todavía y configuran un problema colectivo. Victoria Villarruel, la vicepresidenta, tiene apenas un 18% de imagen positiva frente a un 67% negativa. Karina Milei, jefa del partido y figura central en la construcción política del espacio, registra el número más bajo del elenco oficial: 16% positivo contra un 75% negativo. Santiago Caputo, el asesor de mayor influencia en el Ejecutivo, no escapa a la tendencia con un 24% positivo y un 66% negativo. Son los rostros más visibles del Gobierno y, según esta encuesta, también los más rechazados por la sociedad.

 

Con las legislativas en el horizonte, el oficialismo llega a la campaña con viento en contra, una imagen fragmentada y un electorado que mira los números de su billetera antes de decidir a quién votar. El segundo acto, por ahora, no convence.

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