Brote de hantavirus en un crucero que partió de Ushuaia deja tres muertos y mantiene aislado al crucero
Tres personas murieron y al menos otras tres presentan síntomas en el crucero MV Hondius, que viajaba desde Ushuaia hacia las Islas Canarias. El barco permanece retenido frente a Cabo Verde sin autorización para desembarcar, mientras organismos internacionales y autoridades argentinas intentan determinar cómo se originó el brote.

Escribe: Santiago Saenz Rozas

Brote de hantavirus en un crucero que partió de Ushuaia deja tres muertos y mantiene aislado al crucero

El crucero transportaba alrededor de 149 pasajeros de distintas nacionalidades

04/05/2026

Un brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia con destino a las Islas Canarias, generó una alerta sanitaria internacional tras la muerte de tres pasajeros y la aparición de nuevos casos sospechosos a bordo. La embarcación permanece actualmente aislada frente a Cabo Verde, donde las autoridades locales impidieron el desembarco por precaución sanitaria.

 

El barco, operado por la empresa Oceanwide Expeditions, transportaba alrededor de 149 pasajeros de distintas nacionalidades cuando comenzaron a registrarse los primeros síntomas durante la travesía por el Atlántico. Según datos confirmados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos seis personas resultaron afectadas: tres fallecieron, una permanece en estado crítico en Sudáfrica y otras continúan bajo observación médica.

 

El primer caso reportado fue el de un pasajero de 70 años que presentó síntomas durante el viaje y murió a bordo. Su esposa, también afectada, fue evacuada a Sudáfrica, donde falleció días después. La tercera víctima murió en el barco, mientras que otro pasajero, de nacionalidad británica, permanece internado en terapia intensiva.

 

El brote fue detectado inicialmente como un cuadro de enfermedad respiratoria aguda grave y posteriormente se confirmó al menos un caso de hantavirus mediante estudios de laboratorio, mientras que otros cinco permanecen bajo investigación.

 

La situación sanitaria a bordo llevó a las autoridades de Cabo Verde a bloquear el desembarco de pasajeros y tripulación, dejando al crucero fondeado frente a sus costas. La medida busca evitar un posible contagio en territorio continental mientras se evalúa el riesgo epidemiológico.

 

Entre los pasajeros hay ciudadanos de múltiples países, incluido al menos un argentino, lo que incrementó la atención de las autoridades nacionales. En paralelo, el Gobierno argentino inició averiguaciones para determinar si el foco del contagio pudo haberse originado antes del embarque o durante la travesía.

Sin embargo, fuentes sanitarias indicaron que no existen registros recientes de casos de hantavirus en Tierra del Fuego, punto de partida del crucero, lo que refuerza la hipótesis de que el brote podría haberse desarrollado en el propio barco.

 

A nivel nacional, Argentina reportó 32 casos de hantavirus en lo que va de 2026, concentrados principalmente en regiones del norte y la zona cordillerana patagónica, donde el virus es endémico y está asociado al ratón colilargo, su principal incubador.

 

El hantavirus es una enfermedad viral que se transmite principalmente por contacto con secreciones de roedores infectados, como orina, saliva o heces, o por la inhalación de partículas contaminadas. En casos poco frecuentes, algunas variantes, como la cepa Andes presente en Sudamérica, pueden transmitirse entre personas.

 

Los síntomas iniciales suelen ser similares a los de una gripe, con fiebre, dolores musculares y fatiga, pero pueden evolucionar rápidamente hacia cuadros graves, como el síndrome pulmonar por hantavirus, que presenta una alta tasa de mortalidad.

 

La OMS activó un seguimiento del caso y coordina acciones con distintos países para contener el brote, asistir a los afectados y determinar el origen del contagio. Entre las medidas adoptadas a bordo se encuentran el aislamiento de casos sospechosos, controles médicos permanentes y protocolos estrictos de higiene.

 

En tanto, las autoridades sanitarias internacionales trabajan en la secuenciación del virus para identificar la cepa involucrada y establecer si hubo transmisión dentro del barco o si los casos se originaron en distintos momentos del viaje.