INCAA Bonaerense: La provincia de Buenos Aires desafía los recortes nacionales con una ley audiovisual que busca “promover” la cultura
En plena crisis del INCAA, Kicillof impulsa promoción cultural autónoma bajo diferencias abismales en la convivencia gubernamental y una situación económica frágil

Escribe: Amelia Rios Federik

INCAA Bonaerense: La provincia de Buenos Aires desafía los recortes nacionales con una ley audiovisual que busca “promover” la cultura

kicillof

07/12/2025

La Legislatura de la provincia de Buenos Aires sancionó recientemente la Ley de Promoción y Desarrollo de la Industria Audiovisual, conocida vulgarmente como lo que pretende ser un "INCAA Bonaerense". Esta normativa declara justamente la actividad audiovisual como industrial, productiva y estratégica para la economía de la provincia, creando un organismo dedicado a su fomento y difusión en un contexto de fuertes recortes nacionales y debates sobre la misma.

 

La ley fue impulsada por el gobernador Axel Kicillof en conjunto con asociaciones de directores, productores y actores. Busca posicionar a Buenos Aires como un polo de producción de contenidos audiovisuales, que prometerían ser accesibles a toda la nación.

 

El corazón de la iniciativa radica en un Fondo de Fomento Audiovisual con un aporte inicial de alrededor de $626 a $675 millones para el primer año, que se actualizará anualmente según la variación en el precio promedio de las entradas de cine establecido por el INCAA. Además, establece un Servicio Audiovisual Provincial, un Consejo Asesor integrado por representantes del sector como productores, técnicos y asociaciones, y una red de salas de cine junto con programas de profesionalización. La norma abarca una definición amplia de la industria, incluyendo ficción, documentales, animación, videojuegos y tecnologías inmersivas como la realidad virtual, entre otros.

Esta creación no solo genera financiamiento concreto para proyectos independientes, series y festivales regionales, sino que también descentraliza la producción hacia municipios bonaerenses, buscando fomentar empleo técnico, artístico y de producción fuera de la Capital Federal. Incorpora herramientas como la plataforma BaFilma para digitalizar locaciones y promover películas provinciales, además de políticas para preservar el patrimonio audiovisual y atraer inversiones con incentivos a la contratación del sector local. 

Inclusive el l senador Emmanuel Santalla celebró la sanción al destacar que genera "certeza para atraer inversiones y multiplicar el empleo de calidad en toda la provincia".

 

La aprobación se da en un marco de continua disputa entre Kicillof y el presidente Javier Milei, exponiendo un choque de modelos económicos y también pensamientos propios en cuanto a lo cultural. Para Milei, las producciones nacionales son indiferentes y opta por tomar una postura hasta en contra de su financiamiento, ya que “no las ve nadie”. 

 Esta visión ha llevado a que el gobierno nacional impulse la reducción del Estado con ajustes presupuestarios a diversos sectores, particularmente en este caso al INCAA federal, que en consecuencia sin el apoyo estatal ve vulneradas sus diferentes actividades, como festivales y producciones. El gobierno nacional se sigue manifestando de manera rígida en contra del apoyo al sector artístico-cultural; sin embargo, en contraparte, el gobierno de la provincia desobedece descaradamente y apuesta por el fomento activo bajo la idea 

agradable de crecimiento laboral y soberanía cultural. Representa una alternativa para un sector golpeado por el desfinanciamiento, abriendo puertas a nuevos talentos bonaerenses de todo tipo y de muchas maneras.

 

Sin embargo, persisten desafíos clave para su implementación efectiva, lo que genera una atmósfera de duda e inseguridad. Es crucial definir mecanismos transparentes de asignación de fondos, garantizar que lleguen a independientes y no solo a grupos consolidados, y evitar clientelismo priorizando criterios técnicos y creativos por sobre aquellos referidos a lo político. Las expectativas se centran en las primeras convocatorias de subsidios, la operativa de salas provinciales y la mínima posibilidad de que este proyecto crezca y logre efecto, quizá, en otras provincias, redefiniendo la oportunidad audiovisual y creativa de la nación.

 

El simple hecho de que la autoridad de la provincia de Buenos Aires exprese su esperanza y su creencia en un proyecto de tal magnitud es interpretado como una manera de desafiar, desde la cordialidad, al gobierno nacional y sus ideas, mostrando explícitamente sus abruptas diferencias y evidenciando lo ardua que será la convivencia de ambas posturas en la gestión que nos ampara para los próximos años. Estamos entre militar la cultura en un contexto de abandono para generar no solo resistencias sino actividad laboral, o bien abocarnos a las cuestiones que parecen primordiales sin saber acerca de respuestas o del tiempo. ¿Será posible?


 


 

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