Pequeña reforma en el código penal italiano, gran paso para la protección de las mujeres; cadena perpetua por femicidio
El artículo 577 del Código Penal ahora castiga con perpetua los asesinatos por odio de género,

Escribe: Amelia Rios Federik

Pequeña reforma en el código penal italiano, gran paso para la protección de las mujeres; cadena perpetua por femicidio

Giorgia Meloni; primera ministra de italia

28/11/2025

Italia ha dado un paso histórico en la lucha contra la violencia de género al aprobar una reforma en su Código Penal que incorpora el femicidio como un delito autónomo, castigado con penas que pueden llegar hasta la cadena perpetua.

Esta medida, aprobada de manera unánime por la Cámara de Diputados el pasado 25 de noviembre, coincide irónicamente con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

¿Qué es un femicidio?

El femicidio, entendido como el asesinato de una mujer de cualquier edad en un contexto de discriminación por razones de género, es un fenómeno que refleja siglos de desigualdad y violencia patriarcal hacia las mujeres.

Históricamente, la violencia contra las mujeres ha persistido en el tiempo y, luego de haber estado invisibilizada o minimizada en muchos sistemas jurídicos, finalmente se reconoce el concepto de femicidio casi a nivel global.

Este término fue acuñado para denunciar que estos crímenes están lejos de ser hechos aislados, sino que son el resultado de una cultura heteropatriarcal que legitima el control y dominio violento sobre las mujeres.

Desde hace tiempo, varios movimientos feministas han impulsado la introducción de este concepto para visibilizar la misoginia y el odio que subyacen a estos asesinatos, y asimismo reivindicar la necesidad de respuestas y medidas legales específicas. En varios países de América Latina, como Argentina y México, se han desarrollado leyes que tipifican el femicidio y establecen penas severas, acompañadas de políticas públicas orientadas a la prevención y protección. Si bien estos avances son significativos en el continente, no parecen ser suficientes.

Hasta hace poco, en Italia el femicidio se consideraba únicamente una agravante en casos de asesinato dentro de un contexto de violencia de género. La reforma aprobada modifica el artículo 577 del Código Penal para transformar el femicidio en un delito autónomo, que abarca cualquier homicidio motivado por odio o discriminación de género, así como actos de control o posesión.

La pena máxima para los casos más graves será la cadena perpetua, mientras que situaciones con atenuantes recibirán condenas de entre 15 y 24 años de prisión. Además, se endurecen las sanciones para delitos que acompañan esta violencia, como el acoso en sus diversas formas y la difusión no consentida de imágenes íntimas.

Esta reforma no solo endurece las penas, sino que incorpora medidas para apoyar a las víctimas, como un aumento en el financiamiento para casas refugio y una ampliación en la protección legal y económica para las familias afectadas. También se estableció la obligación para el ministro de Justicia de informar anualmente al Parlamento sobre la evolución del fenómeno y las políticas públicas implementadas.

El compromiso político que asume Italia revela la urgencia de estas medidas: en 2024 se registraron 116 mujeres víctimas de homicidio, la mayoría perpetrados por hombres dentro de relaciones afectivas o de conocimiento previo. La primera ministra Giorgia Meloni celebró la aprobación como un avance frente a la violencia machista y reafirmó el compromiso del gobierno para seguir fortaleciendo la protección de los derechos de las mujeres.

Esta nueva ley representa un cambio jurídico y social relevante, que busca transformar la respuesta judicial hacia los crímenes motivados por odio sexista y avanzar en la erradicación de esta forma extrema de violencia de género, que afecta a miles de mujeres en el mundo.

Definitivamente, un hecho histórico que quizá dé lugar a próximas reformas o consideraciones alrededor  de todo el mundo 

La misoginia es un problema global que parece no dar tregua… ¿Será eficiente brindar una pena más dura para algo cuya raíz parece inquebrantable desde sus inicios?. 


 


 


 

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