25/02/2026
La detención se realizó en su residencia en la finca real de Sandringham y no fue imputado formalmente por delitos, aunque permanece bajo investigación. La policía llevó a cabo búsquedas en varias propiedades, incluido su antiguo domicilio en Royal Lodge, en Berkshire, y en Wood Farm, en el mismo predio de Sandringham. Las autoridades británicas señalaron que la investigación está vinculada a documentos y correos hallados en los archivos del caso Jeffrey Epstein que sugieren que Andrew pudo haber enviado información oficial al condenado delincuente sexual. Tras su arresto, fue liberado bajo investigación, y la policía continúa recabando evidencia y entrevistando a posibles testigos o involucrados.
Entre esos documentos se incluirían reportes sobre misiones comerciales, análisis de oportunidades de inversión y resúmenes diplomáticos que, según las autoridades, no debieron compartirse con terceros ajenos al Gobierno. El Gobierno del Reino Unido aceptó publicar archivos de evaluación interna sobre la designación del expríncipe a ese cargo, tras una votación parlamentaria impulsada por legisladores de distintas fuerzas. El secretario de Estado de Comercio británico ha calificado a Andrew de “grosero, arrogante y con un sentido de derecho exagerado”, en medio del escándalo que ha salido a la luz en el Parlamento.
La relación entre Andrew y Epstein se remonta a la década de 1990, cuando el expríncipe comenzó a frecuentar al financista estadounidense, quien posteriormente fue condenado por tráfico sexual de menores. Documentos periodísticos y testimonios publicados a lo largo de los años muestran que ambos mantuvieron una amistad a pesar de las múltiples advertencias sobre la conducta de Epstein y su entorno. Esas conexiones incluyeron viajes, encuentros sociales y comunicaciones que, con el paso del tiempo y la apertura de archivos judiciales, suscitaron críticas sobre la falta de distancia profesional frente a un individuo con acusaciones tan graves. La reputación de Andrew se deterioró progresivamente conforme salían a la luz nuevas pruebas y testimonios, lo que derivó en la pérdida de títulos reales y honores militares años atrás antes de su arresto en 2026.
Virginia Giuffre, quien falleció en 2025, fue una de las acusadoras más prominentes de Epstein y su red por tráfico sexual de menores. En su autobiografía “Nobody’s Girl”, publicada póstumamente, Giuffre aseguró que fue forzada a mantener encuentros sexuales con Andrew cuando ella tenía 17 años, lo que constituye un delito grave bajo las leyes de Estados Unidos y Reino Unido. El expríncipe rechazó repetidamente esas acusaciones y negó haber abusado de Giuffre, aunque optó por resolver una demanda civil fuera de los tribunales con un acuerdo económico en 2022 que reportó una compensación estimada en alrededor de 12 millones de libras. Familiares de Giuffre han celebrado la detención de Andrew y han publicado declaraciones afirmando que la noticia de la investigación les dio cierto alivio, destacando que consideran que nadie está “por encima de la ley”.
Antes de estos hechos, Andrew ya había sido apartado de funciones oficiales y había renunciado al uso de su título nobiliario tras las controversias. Desde el Palacio de Buckingham se emitió una declaración pública en la que Carlos III afirmó que “la ley debe seguir su curso” y expresó apoyo a la investigación policial, subrayando que la justicia debe aplicarse de manera equitativa.
La policía británica ha alentado a cualquier persona con información relevante sobre posibles delitos relacionados con este caso a presentarse ante las autoridades. Las búsquedas en las residencias vinculadas al expríncipe concluyeron recientemente sin resultados públicos detallados, y los documentos confiscados están siendo analizados por peritos.