11/04/2026
La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, realizó una aparición pública inusual en la Casa Blanca para referirse a su presunta vinculación con Jeffrey Epstein. Durante su intervención, negó cualquier relación estrecha con el financista y su entorno. “Nunca tuve una relación cercana con Jeffrey Epstein”, afirmó en su declaración. También sostuvo: “Las acusaciones que circulan son falsas y están motivadas políticamente”. La intervención se produjo en medio de la reactivación mediática del caso tras la difusión de nuevos documentos judiciales. Su declaración buscó responder a versiones que la vinculaban indirectamente con el círculo social del empresario.
En su discurso, Melania Trump reconoció haber coincidido con Epstein en eventos sociales, pero descartó cualquier tipo de vínculo personal. “Pude haber estado en el mismo lugar que él en algún evento, como muchas otras personas”, señaló. Aclaró además que no tuvo conocimiento de las actividades ilícitas del financista. “Nunca fui consciente de ningún comportamiento inapropiado de su parte”, afirmó. También negó haber sido víctima o testigo de abusos. La primera dama subrayó que su objetivo era “limpiar su buen nombre” frente a lo que calificó como especulaciones infundadas.
Otro de los puntos centrales de su declaración fue el pedido de que las víctimas del caso Epstein declaren públicamente ante el Congreso. “Creo que las víctimas deberían poder declarar bajo juramento para que la verdad salga a la luz”, sostuvo. Esta afirmación generó reacciones inmediatas tanto en el ámbito político como entre organizaciones de víctimas. Desde el Congreso estadounidense, miembros del comité de supervisión anunciaron la posibilidad de convocar audiencias. El caso Epstein involucra múltiples investigaciones por abuso y tráfico sexual de menores, con ramificaciones en sectores políticos y empresariales. La propuesta de Melania Trump contribuyó a reactivar la discusión institucional sobre el tema.
Las declaraciones también tuvieron impacto en la figura del presidente Donald Trump, debido a sus vínculos sociales pasados con Epstein. Aunque ambos se distanciaron públicamente en la década de 2000, registros previos muestran que compartieron eventos y espacios en los años noventa. La intervención de Melania Trump volvió a poner en agenda esas relaciones históricas. Según trascendió en medios estadounidenses, el propio presidente no había sido informado previamente sobre el contenido del discurso. Esta situación evidenció falta de coordinación dentro del entorno presidencial. La reaparición del tema generó nuevas preguntas sobre el conocimiento y la cercanía del círculo político con Epstein.
En el plano político, el episodio generó repercusiones dentro del Partido Republicano. Sectores del partido manifestaron preocupación por la reactivación del caso en un contexto electoral sensible. La oposición demócrata utilizó el tema para cuestionar la transparencia del entorno presidencial. Además, organizaciones de víctimas criticaron el enfoque de la primera dama. Algunas sobrevivientes señalaron que pedir testimonios públicos puede implicar una revictimización.
El caso Epstein continúa siendo un tema de alta sensibilidad en Estados Unidos debido a la magnitud de las denuncias y a la red de contactos del financista. La intervención de Melania Trump no cerró el debate, sino que impulsó nuevas instancias de discusión. La posible apertura de audiencias en el Congreso podría derivar en mayor exposición de testimonios y documentación.