EE.UU. ataca objetivos del ISIS en Nigeria
La operación fue confirmada por autoridades de ambos países y se realizó en coordinación con fuerzas locales. Forma parte de las acciones conjuntas para contener la actividad de grupos yihadistas que operan en el norte de Nigeria.

Escribe: Victoria Basualdo

EE.UU. ataca objetivos del ISIS en Nigeria

Foto por abc7NY

26/12/2025

Estados Unidos llevó a cabo ataques aéreos contra posiciones del grupo Estado Islámico en Nigeria, según confirmaron fuentes oficiales del Departamento de Defensa. La operación se realizó en coordinación con fuerzas de seguridad nigerianas y tuvo como objetivo campamentos y centros logísticos del grupo yihadista. El ataque se concentró en zonas del noroeste del país, en particular en el estado de Sokoto, donde se cree que operan afiliados de Estado Islámico vinculados a la rama local de ISWAP. Funcionarios estadounidenses indicaron que la acción buscó reducir la capacidad operativa del grupo armado. La ofensiva se produjo tras reportes recientes de violencia extrema en esa región. Hasta el momento, no se informó oficialmente el número de bajas.

El gobierno nigeriano confirmó que la acción se llevó a cabo dentro de un marco de cooperación en materia de seguridad con Estados Unidos, que incluye intercambio de inteligencia y coordinación estratégica entre ambos países. Las autoridades nigerianas precisaron que los ataques fueron dirigidos con precisión para minimizar daños colaterales y degradar la capacidad de los grupos armados. También se destacó que la cooperación no se limita al uso de fuerza aérea, sino que incluye otros apoyos tácticos y logísticos.

El grupo Estado Islámico en África Occidental, conocido como ISWAP, opera principalmente en amplias áreas del norte y noroeste de Nigeria. Esta facción surgió tras una escisión de Boko Haram y ha incrementado su presencia en los últimos años, realizando secuestros, asesinatos y ataques a infraestructuras clave. Las autoridades locales denuncian que la inestabilidad en la región ha generado desplazamientos masivos de población y un deterioro de la seguridad. Nigeria enfrenta desde hace más de una década una crisis de seguridad vinculada al terrorismo que ha dejado miles de muertos y millones de personas desplazadas.

Desde Washington señalaron que la operación se enmarca en la estrategia estadounidense de combate al terrorismo internacional. El presidente Donald Trump había advertido días antes sobre la posibilidad de intervenir ante el aumento de la violencia contra comunidades civiles, especialmente cristianas, aunque esta caracterización fue cuestionada por analistas y por el propio gobierno nigeriano. Según el gobierno estadounidense, los ataques apuntaron exclusivamente a objetivos militares y se utilizaron misiles Tomahawk lanzados desde un navío de la Marina en el Golfo de Guinea. También se remarcó que no se desplegaron tropas terrestres estadounidenses en el país africano. La Casa Blanca afirmó que se trata de una acción puntual y no de una escalada del conflicto. El objetivo declarado es debilitar a las organizaciones extremistas sin involucrarse directamente en la guerra interna.

Por su parte, el gobierno de Nigeria expresó su apoyo a la intervención y destacó la cooperación con Estados Unidos, aunque matizó que la violencia afecta a todas las comunidades y no solo a un grupo religioso. Autoridades nigerianas señalaron que el respaldo internacional es clave para enfrentar a los grupos armados dentro de un marco respetuoso de la soberanía nacional. El ejército local enfrenta limitaciones logísticas y de recursos en amplias zonas del país, lo que ha dificultado su capacidad de respuesta. En los últimos meses, se registró un aumento de ataques contra aldeas y fuerzas de seguridad, generando preocupación entre los civiles. Organizaciones humanitarias alertan por el impacto del conflicto en la población, que ya sufre una crisis humanitaria prolongada.

Expertos advierten que las soluciones militares no son suficientes por sí solas y que deben complementarse con esfuerzos políticos y de desarrollo para estabilizar zonas afectadas. La falta de desarrollo económico y la pobreza alimentan la expansión de estos grupos, dificultando los avances sostenibles. La región del Sahel sigue siendo una de las más inestables del mundo, con múltiples facciones violentas que desafían a los gobiernos centrales.

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