Reforma laboral en el Congreso
El proyecto de Javier Milei ingresó al Congreso con cambios en indemnizaciones, modalidades de contratación, vacaciones y derechos sindicales. El oficialismo busca sumar aliados para aprobarlo mientras que la CGT prepara una movilización. Especialistas alertan por posibles retrocesos en las condiciones laborales.

Escribe: Victoria Basualdo

Reforma laboral en el Congreso

Foto por Chequeado

12/12/2025

El Gobierno de Javier Milei presentó en el Congreso su proyecto de reforma laboral y activó una de las discusiones más sensibles del año. La iniciativa busca “modernizar el mercado de trabajo” mediante cambios en indemnizaciones, modalidades de contratación, horas laborales y vacaciones Los bloques opositores ya anticiparon resistencias y reclaman mayor consenso, mientras los sindicatos advierten que el oficialismo intenta imponer una flexibilización que “recorta derechos adquiridos”. El presidente volvió de Noruega y firmó el texto para su tratamiento en sesiones extraordinarias, calificándolo como parte de “la transformación más grande de la historia argentina en materia laboral”.

En la Cámara de Diputados, el oficialismo necesita sumar aliados para que el proyecto avance. Los sectores dialoguistas de la oposición mantienen una postura dividida: algunos legisladores admiten que el mercado laboral argentino requiere cambios, pero rechazan el “trámite exprés” que impulsa el Gobierno. Otros aseguran que acompañarán la discusión en general, aunque piden modificaciones sustanciales. En paralelo, la CGT y las CTA presionan desde afuera con la posibilidad de movilizaciones y medidas de fuerza si el oficialismo insiste sin incorporar sus reclamos. Además, la central obrera anunció una movilización el próximo 18 de diciembre desde Plaza de Mayo hacia el Congreso en rechazo al proyecto, subrayando que consideran regresivas varias de sus propuestas.

Mientras, crece la inquietud por el impacto concreto que podrían tener los cambios en la vida de los trabajadores. Una de las modificaciones más discutidas es la propuesta de reemplazar las indemnizaciones tradicionales por un esquema alternativo de cálculo, flexibilizar el derecho a huelga y limitar la organización de asambleas en el lugar de trabajo, medidas que el oficialismo sostiene incentivarán la contratación al reducir litigiosidad y costos, pero que los gremios denuncian como una restricción a derechos sindicales básicos.

Además, diversos analistas laborales consultados por medios nacionales destacaron que el proyecto incorpora elementos como la posibilidad de establecer “salario dinámico”, con pagos en moneda extranjera según acuerdos, y un banco de horas para compensar trabajos extra, cambios que podrían alterar la estructura histórica de la relación empleador–trabajador en Argentina. Expertos señalaron que esos mecanismos no están totalmente regulados en la legislación actual y su implementación dependerá de la negociación colectiva y los convenios por rama.

Otra preocupación entre sectores críticos es que la reforma traslade la regulación de reclamos laborales a instancias más flexibles, con procedimientos administrativos más rápidos, lo que para algunos podría erosionar las protecciones legales vigentes. Parlamentarios de la oposición señalaron que, sin las debidas garantías, estas modificaciones podrían generar inseguridad jurídica y presión a la baja sobre condiciones laborales ya de por sí deterioradas por la inflación.

Además, el proyecto plantea nuevas modalidades laborales, como convenios por rendimiento o salario negociado por empresa, y cambios en las vacaciones, que el Gobierno asegura darán más flexibilidad y competitividad al mercado laboral argentino, históricamente rígido según la Casa Rosada. Sin embargo, críticos advierten que estas modificaciones podrían debilitar la negociación colectiva tradicional y presionar a la baja los estándares laborales, ampliando la brecha entre trabajadores con y sin estabilidad.

A partir de ahora, el eje de la discusión se trasladará a las comisiones del Congreso, donde el oficialismo buscará acotar los tiempos de tratamiento y sumar apoyos clave. Aunque la verdadera pregunta es cómo estos cambios impactarán realmente en los ingresos y condiciones de millones de trabajadores argentinos. El resultado de esta "pulseada" no solo tendrá implicancias legislativas, sino que podría condicionar la agenda política y social del 2026.

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