25/11/2025
La relación entre Javier Milei y los gobernadores volvió a tensarse en la última semana con un debate que parecía haberse enfriado tras la negociación de mitad de año. El recorte de transferencias para el transporte, las cajas previsionales y la obra pública reabrió un frente que los mandatarios provinciales daban por estabilizado. En las provincias advierten que el ajuste compromete servicios esenciales, mientras la Casa Rosada insiste en que no habrá excepciones en el camino hacia el equilibrio fiscal.
El gobierno sostiene que la reducción de giros no automáticos es una condición central de su programa económico. En la práctica, eso implica que cada distrito debe afrontar con recursos propios gastos que, durante años, se cubrieron con aportes nacionales. Varios gobernadores afirman que el cambio de reglas es intempestivo y que no se acompaña con una revisión de la coparticipación, que consideran desactualizada frente a las nuevas responsabilidades que asumieron.
Ignacio Torres, gobernador de Chubut, criticó con dureza los recortes. Dijo que ve la medida “más como una torpeza que una provocación” y anticipó que podría judicializarla, ya que según su interpretación hay una “ley que obliga al Estado nacional a cubrir el déficit de las cajas que no han sido traspasadas”. Milei cruzó a los gobernadores por sus reclamos y denunció que “quieren destruir al Gobierno nacional”. Según él, los mandatarios provinciales están “dispuestos a hacer sufrir a los argentinos para mantener su poder”.
Uno de los puntos más sensibles vuelve a ser el transporte. Con el fin de los subsidios nacionales para el interior, varias ciudades ya anunciaron aumentos de tarifas o ajustes en la frecuencia de los servicios. Los mandatarios reclaman que el gobierno nacional mantenga algún esquema de compensación transitoria, pero la respuesta oficial se mantiene firme; cada jurisdicción debe financiar su propio sistema y acomodar su estructura de costos.
Las cajas previsionales no transferidas representan otro frente de conflicto. Los gobernadores señalan que la falta de actualización en los envíos pone en riesgo la sustentabilidad de los sistemas provinciales. Desde el gobierno argumentan que las provincias no avanzaron en las reformas necesarias para reducir sus déficits y que no es viable sostener un esquema que consideran ineficiente. Las conversaciones técnicas avanzan lento y sin acuerdos concretos.
La obra pública permanece prácticamente detenida desde comienzos de año y, aunque varios gobernadores ofrecieron cofinanciar proyectos, el ejecutivo no muestra señales de reactivar el flujo de recursos. La parálisis impacta en empleo, infraestructura y economía regional, por lo que muchos mandatarios la incorporaron a su reclamo general por mayor previsibilidad fiscal.
En el Congreso los bloques dialoguistas expresaron que el conflicto por los fondos afecta directamente la discusión del Presupuesto 2025. Los legisladores reclaman precisiones sobre el nivel de gasto, las proyecciones de ingresos y el alcance real del recorte. Al mismo tiempo, la nueva versión de la Ley Ómnibus vuelve a tensar la relación con las provincias, ya que contempla cambios regulatorios que los gobernadores consideran sensibles para sus economías.
En la Casa Rosada confían en que la presión del calendario obligará a los gobernadores a buscar un entendimiento. Pero en las provincias crece la percepción de que la negociación está rota o, al menos, desbalanceada. Varios mandatarios evalúan alternativas legales para frenar los recortes y otros apuestan a que los reclamos se canalicen de manera conjunta para recuperar margen de maniobra.
Mientras tanto, en los despachos provinciales empezó a circular la idea de avanzar en una coordinación política más estable para disputar agenda fiscal de manera conjunta. No se trata de un bloque formal ni de un frente opositor, sino de un enfoque que permita ordenar prioridades y evitar que cada provincia negocie en soledad. Si esa instancia prospera o se diluye dependerá menos del tono de la confrontación y más de la capacidad de los gobernadores para construir una estrategia compartida.