22/03/2024
El dilema de Javier Milei: Siguiendo las variables relevantes
Luego de un diciembre agobiante, durante los meses de enero y febrero el gobierno logró algunos frutos importantes. Entre ellos bajar la brecha del dólar oficial con los financieros (actualmente es del 26%); volver a tener superávit primario, bajar la tasa de interés de política monetaria del 133% al 80%. Está última posiblemente sea la más importante de todas, en virtud de que obliga a los bancos a cumplir con su función primordial, evitando que sobrevivan a costas del BCRA. En cuanto a la inflación habrá que esperar hasta mayo para tener un panorama más claro, el 13,2% de inflación de febrero es el tercer mes más alto desde el 2017 a la fecha.
Sin embargo, estas victorias del gobierno están empezando a tener un fuerte impacto social, en la tabla N°1 podemos observar una fuerte caída en el poder de compra, y en una recesión importante en el nivel de actividad económica.
Los salarios (descontados por inflación) bajaron en diciembre (-17,2%) y en enero (-5,7%); en tanto que el poder adquisitivo de las jubilaciones se redujeron en diciembre (-3,7%) (a pesar del cobro de la nueva movilidad), enero (-17,1%) y en febrero (-11,7%).
Cuando analizamos el nivel de actividad, vemos que la cantidad de pasajeros de trenes con respecto al mismo mes del año anterior subió en diciembre (probablemente por aumento del boleto de colectivo) y luego cayó en enero (-2,1%). El despacho de cemento (mercado interno + exportaciones + importaciones) viene en una fuerte caída libre, diciembre (-12,7%), enero (-19,9%), febrero (-23,3%), con respecto al mismo mes del año anterior; la construcción se está desplomando. Mientras que la demanda de energía eléctrica con respecto al mismo mes del año anterior cayó en diciembre (-9,7%) y enero (-3,7%). Por último, la recaudación que realiza la AFIP del pago de los “aportes previsionales” descontados por inflación cayeron fuertemente en diciembre (-22%) y enero (-28,3%), con respecto al mismo mes del año anterior. Es decir, los trabajadores formales están trabajando menos horas. Por lo tanto, todo parece señalar que el nivel de actividad económica está fuertemente en baja.
Tabla N°1: Variables relevantes
Fuente: Elaboración propia en base a datos del MECON, MCH, INDEC, BCRA, AFIP, Yahoo-Finance, CAMMESA, AFCP y CNRT.
Estos datos ratifican las proyecciones del FMI y del gobierno (presentados en el 7° examen en el marco del acuerdo ampliado) que estimaron una caída del producto bruto interno (PIB) del -2,8%; sin el sector agrícola la caída sería del -5,2%. Esta caída será el resultado de un caída del consumo privado (-6,7%), una caída del consumo público (-13,%), una caída de la inversión (-23,6%), una caída de las importaciones (-15,2%); las expectativas del modelo están totalmente puestas en un fuerte crecimiento de las exportaciones (26%). De cumplirse estas proyecciones esto implicaría para este año una caída del empleo formal, caída de los salarios reales, aumento de la pobreza e indigencia. La falta de inversión impactará también en el crecimiento de la actividad para el próximo año y en las variables recién citadas. Cuando analizamos estos datos vemos que el ajuste del nivel de actividad recaerá sobre los trabajadores, industrias nacionales que no exporten y obviamente sobre el comercio y el turismo interno. El presidente se enfrentará a un fuerte dilema, seguir firme a sus ideas de baja de impuestos, baja del gasto público, prisión para quienes emitan dinero, dolarización y cierre del BCRA o seguir manteniendo legitimidad.
Fuente: Fondo Monetario Internacional (IMF)
Para una sociedad donde solamente el 20% de la población tiene alguna capacidad de ahorro, donde existe un alto nivel de pobreza e indigencia, con bajo poder adquisitivo y con un nivel creciente de endeudamiento. El ajuste del nivel de activador no parece tener mucho sustento en el tiempo, al igual que el recorte de los servicios públicos y el ajuste sobre los jubilados.
El dilema del presidente se sustenta en un error u omisión histórica; al olvidar que la mayor emisión histórica fue la del reconocido presidente liberal “Abraham Lincoln”, con la famosa emisión de los “Greenback”, que ni siquiera era dinero era una cuasimoneda. Esta emisión permitió al entonces presidente evitar las tasas usuarias de los bancos y ganar la guerra. Hoy Javier Milei propone enjuiciar a “Abraham Lincoln” y ponerlo tras la rejas. Además también se olvida que el “Banco Nación” (BNA), al cual quiere privatizar, fue fundado en 1891 durante la presidencia de Carlos Pellegrini de extracción liberal, luego de la crisis social (Revolución del Parque) y con los bancos quebrados el BNA cobró un protagonismo importante para otorgar créditos y volver a poner en marcha al modelo “agro exportador”, al cual el presidente tanto admira. Es cierto que en una Argentina de corrupción y despilfarro es necesario reordenar las cuentas, pero hay que evitar atarse a preconceptos. Estos podrían ser el final de toda buena intención, e incluso ir en contra de principios básicos. Porque la eficiencia sin pragmatismo no es eficiencia; al igual que el “conocimiento” sin la “comprensión” no es “saber” lo que en verdad está pasando. El dilema de Javier Milei.