03/02/2026
El hijo del ex ministro de Economía Roberto Lavagna, Marco Lavagna, tomó relevancia pública esta semana a raíz de su salida de la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La renuncia de Marco, anunciada el 2 de febrero de 2026, se produjo justamente a pocos días de que el organismo estadístico publicara un Índice de Precios al Consumidor (IPC) con una metodología actualizada, que reflejaría mejor los patrones de consumo actuales. Tras su salida, el Gobierno de Javier Milei decidió aplazar indefinidamente la aplicación de esa nueva fórmula del IPC, manteniendo el cálculo tradicional hasta que según el oficialismo se consolide la desinflación. Los principales indicadores financieros mostraron volatilidad, con leves subas en el dólar y caídas en acciones y bonos, reflejando incertidumbre entre inversores y analistas. Hoy Pedro Lines fue confirmado como el nuevo director del Indec, reemplazando a Marco Lavagna, según informó el ministro de Economía, Luis Caputo.
Roberto Lavagna, quien fue ministro de Economía entre 2002 y 2005 y es considerado uno de los referentes técnicos más respetados en política económica argentina, ha mantenido en los últimos días un discurso crítico sobre la situación macroeconómica actual del país. En una entrevista reciente, Lavagna señaló que hay síntomas de estanflación, una combinación de crecimiento económico débil con inflación persistente, y cuestionó las restricciones al dólar y las trabas a las importaciones que, en su opinión, perjudican la producción industrial y el empleo. Para el economista, Argentina también enfrenta un desequilibrio en su balanza comercial, ya que pasó de exportar energía a ser un importador neto de energía, lo que implica un drenaje de entre 10 y 11 mil millones de dólares. Lavagna advirtió además que la política económica actual depende en gran medida de los precios de la soja para sostener el equilibrio fiscal y de exportaciones, y que sin ese soporte “esta política ya hubiera colapsado”.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sostuvo que la salida de Marco Lavagna se debió a diferencias de criterios entre el ex director y el Gobierno respecto del momento de implementar la nueva metodología del IPC, y defendió la postergación argumentando que un cambio de índice podría generar “sospechas” en un contexto de desinflación todavía incierta. Adorni explicó que el Gobierno oficial considera que la cifra inflacionaria debe mantenerse con la fórmula vigente hasta que haya una mayor consolidación del proceso de reducción de precios. Por su parte, analistas y economistas independientes advierten que posponer la actualización de la canasta puede afectar la percepción de transparencia de las estadísticas públicas. La nueva metodología estaba diseñada para incorporar datos más recientes de consumo y dar mayor peso a rubros como servicios que suelen mostrar aumentos más altos.
Según datos de mercado, la inflación de enero podría rondar el 2,5% mensual, cifra que sigue generando preocupación en diversos sectores económicos pese a los esfuerzos oficiales de mostrar una tendencia a la baja. El dólar oficial experimentó movimientos al alza en los primeros días de febrero, con impactos en las bandas cambiarias establecidas por el Banco Central, un factor que sigue siendo monitoreado con atención por empresas y financieros. El mismo mercado observa con cautela la dinámica de acumulación de precios en sectores claves como alimentos, energía y servicios, cuya evolución influye fuertemente en la percepción del poder adquisitivo de los hogares. Aunque el Gobierno insiste en que la inflación converge hacia niveles “internacionales”, existen discrepancias entre estimaciones privadas y las metas oficiales.