10/02/2026
La leyenda del tenis Serena Williams podría volver a las canchas después de más de tres años desde su última competencia oficial en el US Open de 2022. El lunes fue incluida en la lista de habilitados para competir de la International Tennis Integrity Agency (ITIA), lo que la deja en posición de regresar a partir del 22 de febrero de 2026 si así lo decide. Ese listado fue actualizado tras completar los requisitos de control antidopaje exigidos para exjugadoras que buscan reincorporarse al circuito profesional. A pesar de este trámite, no existe hasta ahora un anuncio oficial de que Serena tenga planes concretos de jugar partidos.
La inclusión en la lista de elegibilidad no garantiza un retorno definitivo, sino que abre la puerta para competir legalmente si ella decide inscribirse en torneos. Jugadoras retiradas deben cumplir con un mínimo de seis meses en el programa de control antidopaje antes de poder entrar a competiciones oficiales, y Serena completó ese requisito recientemente. Esta situación es un paso formal que muchos interpretan como señal de un posible regreso, aunque Williams no ha confirmado ni descartado oficialmente su retorno. La agencia que gestiona estas habilitaciones explicó que solo significa que cumple con las normas, no que haya establecido un plan de regreso. Analistas deportivos señalan que podría optar por jugar eventos importantes como Indian Wells o Miami, o incluso Grand Slams si recibe invitaciones especiales. Sin embargo, todo ello sigue bajo especulación hasta que ella misma se pronuncie.
La deportista se retiró oficialmente del tenis profesional en 2022, luego de disputar el US Open, torneo en el que fue eliminada en tercera ronda. En ese momento explicó que no hablaba de “retiro”, sino de una “evolución” de su carrera hacia otros proyectos personales y familiares. La tenista había sufrido en los años previos varias lesiones, especialmente en la rodilla y el tobillo, que afectaron su continuidad en el circuito. Además, su regreso tras la maternidad en 2017 estuvo marcado por complicaciones médicas graves, incluyendo una embolia pulmonar, lo que puso en riesgo su vida. Desde entonces, su presencia en el tour fue intermitente y con resultados irregulares en comparación con su etapa de dominio absoluto. Su salida dejó un vacío simbólico en el tenis femenino, ya que se trataba de la jugadora más influyente de las últimas dos décadas.
El impacto de Serena Williams en el deporte trasciende ampliamente lo estadístico, aunque sus 23 títulos de Grand Slam la convierten en la segunda máxima ganadora de la historia en la era abierta. Fue una figura central en la lucha por la igualdad salarial entre hombres y mujeres en el tenis y una de las atletas más visibles en la discusión sobre racismo y representación en el deporte. Su estilo de juego, basado en potencia física y mentalidad competitiva, transformó la forma en que se concibe el tenis femenino moderno. Tras su retiro, el circuito entró en una etapa de transición con nuevas figuras jóvenes, pero sin una dominadora clara como ella.
La expectativa no solo se limita a los aficionados, también dirigentes y asociaciones han comentado la situación. Un portavoz de la U.S. Tennis Association dijo que si Serena decide volver a competir, será recibida con entusiasmo por el público y el deporte estadounidense. Su hermana Venus Williams, quien también protagonizó su propio regreso competitivo en 2025, expresó en ocasiones anteriores que le encantaría compartir la pista con Serena nuevamente, especialmente en dobles. Juntas las hermanas Williams ganaron 14 títulos de Grand Slam en dobles, un récord histórico. Esa posibilidad de reencuentro competitivo alimenta aún más la especulación sobre qué tipo de retorno podría tener Serena.