22/04/2026
Un nuevo hecho de violencia extrema sacude al partido de La Matanza. Este martes, un efectivo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires fue asesinado a plena luz del día mientras desempeñaba tareas de custodia privada frente a un comercio de venta de aves y derivados. El incidente, ocurrido en una zona de intenso tránsito, vuelve a poner el foco sobre la inseguridad en el conurbano y los riesgos que asumen los uniformados al realizar servicios adicionales para complementar sus ingresos.
La víctima fue identificada como Mauro Fabián Molina, un oficial que prestaba servicios en la División de Delitos Federales de Lanús. Molina, quien se encontraba de franco de servicio al momento del ataque, había acudido a un local comercial ubicado en la intersección de la Ruta Nacional 3 y la calle Marconi, en una zona limítrofe entre las localidades de San Justo e Isidro Casanova. Su función ese mediodía era retirar y custodiar la recaudación de una pollería de la zona.
De acuerdo con la reconstrucción efectuada por los investigadores y el análisis de las cámaras de seguridad municipales y privadas, el episodio comenzó cerca de las 12:30 horas. Molina arribó al lugar a bordo de su camioneta Volkswagen Amarok blanca y estacionó frente al establecimiento. Al descender del vehículo con el objetivo de ingresar al local, fue abordado de forma inmediata por al menos tres delincuentes armados que se desplazaban en un automóvil de apoyo, presuntamente una camioneta de color gris o un sedán oscuro.
Los delincuentes, que actuaron con una coordinación que sugiere inteligencia previa sobre los movimientos del custodio, intentaron reducirlo para sustraerle el dinero y, posiblemente, su arma reglamentaria. Molina, al identificarse como policía, intentó resistir el asalto. Se produjo un forcejeo cuerpo a cuerpo en la vereda del comercio. Durante la lucha, uno de los agresores efectuó un disparo a corta distancia. El proyectil impactó en el lado izquierdo del tórax del oficial, quien cayó herido de gravedad sobre el asfalto.
Tras el disparo, los delincuentes no desistieron de su accionar de inmediato. Según testigos presenciales, los delincuentes revisaron a la víctima mientras yacía en el suelo para quitarle sus pertenencias antes huir por la Ruta 3 en dirección hacia el interior del partido de La Matanza.
Minutos después del ataque, transeúntes y empleados de comercios linderos dieron aviso al 911. Efectivos de la comisaría local que se encontraban en las cercanías llegaron al lugar y solicitaron una ambulancia de urgencia. Ante la demora y la gravedad del cuadro, se decidió el traslado inmediato de Molina al Hospital Interzonal General de Agudos Dr. Paroissien, ubicado a pocas cuadras del sitio del suceso.
Molina ingresó al área de emergencias en estado crítico y con una profusa pérdida de sangre. A pesar de las maniobras de reanimación cardiopulmonar y de la intervención del equipo de cirugía de guardia, el oficial falleció poco después de la una de la tarde. Los médicos confirmaron que la bala afectó órganos vitales, lo que tornó irreversible su situación clínica.
Mauro Fabián Molina tenía 42 años, era padre de dos hijos y contaba con una trayectoria respetada dentro de la fuerza bonaerense. Residía en la zona sur del Gran Buenos Aires y, como muchos otros efectivos, utilizaba sus horas de descanso para realizar tareas de seguridad privada, una práctica extendida en el sector ante la situación económica actual.
La causa ha quedado bajo la órbita de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios del Departamento Judicial de La Matanza, a cargo del fiscal Adrián Arribas. Desde el primer momento, el fiscal se hizo presente en la escena del crimen para coordinar las tareas de la Policía Científica, que procedió al levantamiento de rastros y a la incautación de una vaina servida que será sometida a peritajes balísticos.