Muerte por sobredosis destapa presunto desvío de anestésicos y consumo ilegal en ámbito médico porteño
La polémica que inició por la viralización de un audio se extiende a una causa judicial.

Escribe: Victoria Basualdo

Muerte por sobredosis destapa presunto desvío de anestésicos y consumo ilegal en ámbito médico porteño

Foto por el Hospital Italiano

02/04/2026

La muerte de un anestesista joven, ex residente del Hospital Rivadavia de la Ciudad de Buenos Aires, dio origen a una investigación judicial por presunta sobredosis de drogas de uso hospitalario. El fallecimiento ocurrió en febrero de 2026 en su domicilio particular, y el muchacho fue inmediatamente reemplazado en sus funciones sin que se hable mucho del tema. El Rivadavia habría subido un posteo lamentando su muerte; posteo que fue eliminado por pedido de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires antes de la viralización del caso. Las pericias toxicológicas preliminares señalaron la presencia de propofol y fentanilo en su organismo. Ambos fármacos son utilizados en procedimientos anestésicos y requieren control médico estricto. La causa quedó bajo la órbita de la Justicia penal porteña.

A partir de la investigación, se detectaron posibles vínculos con profesionales del Hospital Italiano de Buenos Aires. La Justicia analiza el circuito de provisión de los medicamentos utilizados por la víctima. En ese contexto, un anestesista y una médica residente fueron imputados por presunto desvío de fármacos. Las actuaciones incluyen peritajes sobre registros de stock y administración de anestésicos. También se investigan eventuales irregularidades en los mecanismos de control interno del hospital. Las autoridades buscan determinar si existió sustracción sistemática de medicación.

En el avance de la causa, la Justicia ordenó allanamientos en domicilios de profesionales de la salud vinculados al expediente. Los procedimientos también incluyeron medidas relacionadas con el Hospital Italiano. Durante los operativos se buscó secuestrar medicamentos como propofol y fentanilo. Además, se incautaron dispositivos electrónicos y documentación relevante para la investigación. Estas medidas apuntan a reconstruir el circuito de circulación de los fármacos fuera del ámbito hospitalario. Los allanamientos forman parte de la etapa de recolección de pruebas.

El propofol es un anestésico intravenoso de acción rápida utilizado para inducir y mantener la sedación en cirugías. El fentanilo es un opioide sintético de alta potencia empleado para el manejo del dolor y la anestesia. Ambos pueden provocar depresión respiratoria severa si se administran sin monitoreo adecuado. Su uso fuera del ámbito clínico representa un riesgo elevado de muerte. Por esta razón, su distribución y almacenamiento están sujetos a normativas estrictas. La investigación judicial se centra en cómo estas sustancias pudieron ser utilizadas fuera de un entorno hospitalario.

En el curso de la causa, surgieron testimonios y registros que mencionan el uso no médico de estos anestésicos por parte de profesionales de la salud. Algunas versiones refieren a encuentros privados donde se habrían consumido estas sustancias, las “propofest”. Estas prácticas, sin embargo, no han sido confirmadas de manera concluyente en sede judicial. Los investigadores analizan audios, mensajes y declaraciones para establecer su veracidad. El objetivo es determinar si existió un patrón de consumo fuera del ámbito profesional.

El caso generó repercusión pública tras la circulación de audios en redes sociales que describen situaciones de consumo dentro del ámbito médico. La difusión mediática de un audio específico de siete minutos, en el que se mencionan nombres completos y hospitales, incrementó la visibilidad de la causa. También motivó la aparición de nuevos testimonios y posibles testigos.

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