La CGT define su estrategia ante el debate de la reforma laboral en el Senado
La Confederación General del Trabajo (CGT) convocó a una reunión de su Consejo Directivo para definir cómo responder al proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno y que se prevé sea tratado en el Senado.

Escribe: Santiago Saenz Rozas

La CGT define su estrategia ante el debate de la reforma laboral en el Senado

CGT

06/02/2026

La CGT organizó para este viernes una reunión de su Consejo Directivo en la sede de Azopardo, en la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de delinear su estrategia frente al proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional y que está próximo a llegar al recinto del Senado para su tratamiento. En ese marco, la central sindical evaluará distintas alternativas, entre ellas la convocatoria a un paro general o movilizaciones el día en que el tema sea debatido por la Cámara alta.

 

El encuentro se produce en medio de diferencias internas dentro de la CGT, entre sectores que promueven un enfoque más dialoguista y dirigentes que plantean acciones de protesta más contundentes. Los moderados han privilegiado en las últimas semanas contactos políticos y gestiones con gobernadores peronistas que también han expresado su rechazo a la reforma laboral, aunque no todos los mandatarios han brindado apoyo uniforme.

 

Los sectores más críticos al proyecto consideran que se trata de un cambio profundo del régimen laboral que podría afectar derechos de los trabajadores. Ante ese panorama, el Consejo Directivo debatirá cómo articular la respuesta de la central en la semana clave en que el debate parlamentario se intensificará.

 

La discusión interna en la CGT se da en un contexto más amplio de creciente rechazo sindical a la reforma laboral. Diversas organizaciones gremiales, tanto dentro como fuera del paraguas cegetista, han anunciado movilizaciones, protestas y paros en distintos puntos del país en rechazo al proyecto oficial.

 

Por ejemplo, sindicatos vinculados a las Centrales de los Trabajadores Argentinos (CTA-A y CTA-T), la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), entre otros, confirmaron movilizaciones en Córdoba el 5 de febrero y en Rosario el 10 de febrero como parte de un plan de lucha amplio frente al avance de la reforma en el Congreso. Asimismo, anticiparon paros y protestas cuando el texto llegue a la discusión en la Cámara alta, prevista para mediados de febrero.

 

Ese frente sindical amplio, que integran también gremios como la Federación Aceitera, la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) y otras organizaciones, reclama públicamente a los gobernadores provinciales que no acompañen la iniciativa del oficialismo y advierten que el proyecto implica “graves retrocesos” en materia de derechos laborales, debilitación de la negociación colectiva, restricciones al derecho de huelga, facilidades para los despidos y un impacto negativo en las condiciones de trabajo.

 

Paralelamente, diversas agrupaciones sindicales que representan a más de 35 gremios industriales manifestaron rechazo a la reforma laboral y alertaron que el proyecto oficial podría facilitar despidos, afectar obras sociales y no generar empleo, en contraste con los argumentos del Gobierno. En esos encuentros, dirigentes sindicales y legisladores de sectores opositores coincidieron en señalar que la iniciativa tendrá un impacto fuerte sobre los derechos de los trabajadores y el rol de las organizaciones sindicales.

 

Distintas organizaciones gremiales también coordinaron acciones previas a la reunión de la CGT, impulsando reclamos que incluyen la posibilidad de paro nacional y movilizaciones frente al Congreso el mismo día del debate. Voceros sindicales señalaron que, ante la falta de expectativas con la táctica dialoguista tradicional, las acciones de protesta y huelga son consideradas herramientas para expresar rechazo al proyecto.

 

Este clima de conflicto social se produce en un contexto en el que el debate legislativo por la reforma laboral se intensifica en el Congreso, con distintos bloques políticos evaluando posiciones y negociaciones internas. El proyecto, impulsado por el Gobierno nacional, es defendido por funcionarios que sostienen que busca ordenar el mercado laboral y fomentar el empleo formal, mientras sectores sindicales, gremiales y parte de la oposición plantean que implica retrocesos significativos en los derechos de los trabajadores.

 

El secretario de Trabajo de la Nación, Julio Cordero, defendió la reforma laboral y rechazó que se vulneren derechos esenciales, enfatizando que la iniciativa busca ofrecer un marco más claro para empleadores y trabajadores, aunque reconoció las discrepancias con sectores sindicales.

 

Entre las acciones sindicales ya en marcha se cuentan movilizaciones planificadas en varias provincias, exigencias públicas a gobernadores para que rechacen la reforma y el plan de lucha conjunto definido por diversas centrales obreras. En Córdoba capital, por ejemplo, se movilizaron sindicatos que prevén convocar a un paro nacional con movilización al Congreso en la fecha en que el proyecto se debata en la Cámara alta.