Petróleo en alza por la crisis geopolítica y su potencial impacto en la economía argentina
La escalada de tensiones militares en Medio Oriente impulsó fuertes subas en el precio internacional del petróleo y reavivó las preocupaciones sobre el suministro energético global. El movimiento ya impacta en los mercados financieros y abre interrogantes sobre un eventual traslado a los precios de los combustibles en Argentina.

Escribe: Santiago Saenz Rozas

Petróleo en alza por la crisis geopolítica y su potencial impacto en la economía argentina

En marzo ya se esperan subas del combustible en Argentina

02/03/2026

La intensificación del conflicto en Medio Oriente provocó un salto significativo en los precios del petróleo a nivel internacional, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y el temor a eventuales interrupciones en el suministro desde una de las regiones más estratégicas para la producción y exportación de crudo.

 

En las primeras operaciones posteriores a la escalada, el barril de Brent, referencia para el mercado europeo y gran parte del comercio internacional, registró subas cercanas al 10% y se ubicó en torno a los 80 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, también avanzó con fuerza. Analistas del mercado energético advirtieron que, de prolongarse la tensión o de concretarse bloqueos en rutas marítimas clave, el barril podría acercarse o incluso superar los 100 dólares.

 

Uno de los principales focos de preocupación es el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa por vía marítima en el mundo. La posibilidad de restricciones o interrupciones en esa vía genera primas de riesgo en los contratos futuros y alimenta la volatilidad en los mercados energéticos. Aunque no se confirmó un cierre formal del paso, el aumento de la actividad militar y las advertencias en la zona incrementaron la cautela de las compañías navieras y operadores.

 

La suba del crudo se trasladó rápidamente a los mercados financieros globales. Las principales bolsas internacionales registraron retrocesos en sus índices, reflejando la aversión al riesgo de los inversores ante la incertidumbre geopolítica. Al mismo tiempo, activos considerados de refugio, como el oro y el dólar, mostraron avances, en un contexto de mayor cautela.

 

Desde el lado de la oferta, países productores agrupados en la alianza OPEP+ ratificaron incrementos moderados en la producción previstos para los próximos meses. Sin embargo, distintos analistas señalaron que esos aumentos podrían resultar insuficientes para compensar una eventual caída abrupta de exportaciones si el conflicto afecta de manera directa las infraestructuras o las rutas de transporte en la región.

 

El impacto del alza del petróleo no se limita al mercado energético. Un incremento sostenido del precio del crudo suele trasladarse a mayores costos de transporte, encarecimiento de insumos industriales y presión sobre los índices de inflación a nivel global. Esto podría influir, a su vez, en las decisiones de política monetaria de los principales bancos centrales.

 

En el caso de Argentina, la evolución del precio internacional del petróleo es una variable relevante para el mercado de combustibles. Si bien el país cuenta con producción propia de crudo, el sistema de precios internos mantiene vinculación con las cotizaciones internacionales, especialmente en un contexto de mayor integración con el comercio global y de reducción gradual de distorsiones en los valores relativos.

 

De mantenerse el nivel actual del Brent o de profundizarse la suba, existe la posibilidad de que los mayores costos internacionales se trasladen, con cierto rezago, a los precios de la nafta y el gasoil en los surtidores. El ritmo y la magnitud de ese eventual traslado dependerán de factores como la política impositiva, la evolución del tipo de cambio, la estructura de costos de las refinadoras y las decisiones comerciales de las empresas del sector.

 

En marzo ya comenzaron a regir ajustes parciales en impuestos vinculados a los combustibles, lo que agrega un componente adicional a la formación de precios. En ese marco, una presión adicional proveniente del mercado internacional podría incidir sobre la dinámica del sector energético local.

 

Al mismo tiempo, un petróleo más caro también podría generar efectos mixtos para la economía argentina. Por un lado, incrementa los costos de importación de combustibles y puede contribuir a mayores presiones inflacionarias. Por otro, mejora el valor de las exportaciones energéticas y podría fortalecer el ingreso de divisas si se consolidan mayores ventas externas de crudo y derivados.

 

La evolución de los precios dependerá en gran medida del desarrollo del conflicto en Medio Oriente y de las señales que surjan respecto de la estabilidad en las rutas marítimas y en la producción regional. En un escenario de distensión, parte de la prima de riesgo podría revertirse. En cambio, si la escalada continúa, la volatilidad podría mantenerse y sostener niveles elevados del crudo.