La Ciudad de Buenos Aires avanza con la prohibición del celular en las aulas y extiende la medida a las escuelas secundarias
El Gobierno porteño anunció nuevas restricciones al uso de teléfonos móviles en las escuelas. La medida, que ya regía para nivel inicial y primario, se aplicará también en la secundaria durante el horario de clases con el objetivo de reducir distracciones y mejorar la concentración de los estudiantes.

Escribe: Santiago Saenz Rozas

La Ciudad de Buenos Aires avanza con la prohibición del celular en las aulas y extiende la medida a las escuelas secundarias

Tanto el nivel primario como secundario, el uso del celular estará prohíbo para los alumnos

06/03/2026

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió avanzar con nuevas restricciones al uso de teléfonos celulares en el sistema educativo y extender la prohibición a las escuelas secundarias. La medida busca limitar el uso de dispositivos personales durante el horario de clases para reducir distracciones y mejorar el proceso de aprendizaje en las aulas.

 

La normativa forma parte de una política educativa que apunta a ordenar el uso de la tecnología en el ámbito escolar. En los niveles inicial y primario, los celulares ya estaban prohibidos tanto durante las clases como en los recreos. Con el nuevo esquema, las autoridades porteñas buscan aplicar criterios similares en la educación secundaria, donde hasta ahora las reglas eran más flexibles.

 

Según lo dispuesto por el Ministerio de Educación de la Ciudad, los estudiantes de secundaria deberán mantener sus teléfonos guardados durante el desarrollo de las clases y no podrán utilizarlos libremente dentro del aula. El objetivo central de la medida es evitar interrupciones y garantizar que la atención de los alumnos esté enfocada en las actividades escolares.

 

Las autoridades educativas explicaron que el uso permanente de teléfonos móviles se convirtió en uno de los principales factores de distracción en el ámbito escolar. Mensajes, redes sociales y aplicaciones generan interrupciones constantes que afectan tanto la concentración de los estudiantes como el desarrollo normal de las clases.

 

En ese contexto, el gobierno porteño remarcó que la regulación no implica eliminar la tecnología de la escuela, sino ordenar su utilización. Los dispositivos personales quedarán restringidos durante las clases, pero podrán utilizarse en situaciones específicas cuando el docente lo considere necesario para una actividad pedagógica.

 

De esta manera, los teléfonos podrán emplearse como herramienta educativa en proyectos previamente planificados por los docentes. Sin embargo, su uso cotidiano y recreativo dentro del aula quedará limitado para evitar distracciones durante el aprendizaje.

 

La política educativa también promueve el uso de dispositivos institucionales provistos por las escuelas, que estarán disponibles para actividades digitales vinculadas con los contenidos curriculares. De acuerdo con las autoridades, esta estrategia permite integrar tecnología en el aula sin depender del uso individual de celulares por parte de los alumnos.

 

La regulación forma parte de una tendencia que se observa en distintos sistemas educativos del mundo, donde cada vez más instituciones implementan restricciones al uso de teléfonos inteligentes dentro de las escuelas. Estas medidas buscan mejorar la concentración de los estudiantes y favorecer la interacción social entre los alumnos.

 

En la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno argumenta que el uso excesivo de pantallas tiene efectos negativos en la atención y en el clima de aprendizaje dentro de las aulas. Por ese motivo, la política educativa busca establecer límites claros al uso de dispositivos personales durante la jornada escolar.

 

La iniciativa también se apoya en experiencias previas implementadas en la ciudad. Desde 2024 ya rige una regulación que impide el uso de celulares en los niveles inicial y primario, una decisión que alcanzó a cientos de miles de estudiantes del sistema educativo porteño.

 

Las autoridades remarcaron además que cada institución educativa podrá establecer protocolos específicos para aplicar la normativa. Esto incluye mecanismos para resguardar los teléfonos durante la jornada escolar y definir las sanciones o medidas disciplinarias en caso de incumplimiento.

 

En paralelo, el debate sobre el uso de celulares en las escuelas también se instaló en otros lugares del país. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, comenzó a implementarse una ley que prohíbe el uso de celulares en las aulas de las escuelas primarias, salvo cuando el docente lo autorice con fines pedagógicos.

 

Este tipo de regulaciones responde a una preocupación creciente por el impacto que las pantallas y los dispositivos móviles tienen en el aprendizaje de niños y adolescentes. Diversos especialistas sostienen que limitar su uso durante el horario escolar puede favorecer la concentración, mejorar el rendimiento académico y promover una mayor interacción entre los estudiantes.