11/04/2026
Un violento episodio se registró este sábado por la mañana en el metro de Nueva York, cuando un hombre atacó con un arma blanca a varios pasajeros en la estación Grand Central 42nd Street, una de las terminales más concurridas de la ciudad. El hecho dejó tres personas heridas y terminó con el agresor abatido por efectivos policiales en el lugar.
El ataque ocurrió alrededor de las 9:40 (hora local), cuando la policía recibió un llamado de emergencia que alertaba sobre un individuo armado que estaba agrediendo a personas en uno de los andenes del complejo ferroviario. Según informaron fuentes oficiales, el sospechoso portaba un cuchillo de gran tamaño, descripto por las autoridades como similar a un machete.
De acuerdo con la reconstrucción preliminar, el hombre había ingresado previamente al sistema de transporte en otra estación y se desplazó en una formación antes de llegar a Grand Central, donde comenzó el ataque. En el andén, apuñaló a una primera víctima y luego continuó su accionar en sectores donde circulan trenes de distintas líneas, hiriendo a otras dos personas.
Las víctimas fueron identificadas como dos hombres de 84 y 65 años y una mujer de 70. Todas ellas fueron trasladadas a centros de salud cercanos con distintas lesiones, entre ellas cortes en la cabeza, el rostro y el hombro. Según las autoridades, las heridas no fueron consideradas potencialmente mortales y los pacientes evolucionan de manera favorable.
Tras el inicio del ataque, agentes del Departamento de Policía de Nueva York acudieron rápidamente al lugar. Al encontrar al sospechoso, le ordenaron en reiteradas ocasiones que soltara el arma. Sin embargo, el hombre no obedeció las indicaciones y, de acuerdo con la versión oficial, avanzó hacia los efectivos con el cuchillo en la mano.
Ante esa situación, uno de los policías efectuó disparos para neutralizar la amenaza. El agresor fue herido y posteriormente trasladado a un hospital, donde murió poco después como consecuencia de las lesiones.
Las autoridades señalaron que el atacante actuaba de manera errática durante el episodio. Testimonios recogidos por la policía indicaron que repetía frases incoherentes y llegó a afirmar que era “Lucifer”, lo que forma parte de los elementos que ahora se analizan en el marco de la investigación.
En paralelo, la policía indicó que, hasta el momento, no existen indicios que vinculen el hecho con una acción terrorista. Los investigadores sostienen que se trataría de un ataque aleatorio y que el agresor no tenía relación previa con las víctimas.
El incidente generó un fuerte operativo de seguridad en la zona y provocó alteraciones en el funcionamiento del sistema de transporte. Varias líneas del metro, entre ellas la 4, 5, 6 y 7, debieron modificar sus recorridos o evitar la estación mientras se desarrollaban las tareas policiales y periciales.
Asimismo, las autoridades recomendaron a los usuarios evitar las inmediaciones de Grand Central durante varias horas debido a la investigación en curso, lo que derivó en demoras y congestión en uno de los puntos neurálgicos de la movilidad urbana de Nueva York.
El episodio reavivó el debate sobre la seguridad en el sistema de transporte público de la ciudad, donde episodios de violencia aislados generan preocupación entre los pasajeros. En este caso, la rápida intervención policial fue destacada por funcionarios locales, quienes señalaron que la actuación de los agentes permitió evitar consecuencias más graves.